dimarts, 26 d’agost del 2008

¿CÓMO REORIENTAR MI VIDA? LA TRAVESÍA DEL DESIERTO


¿CÓMO REORIENTAR MI VIDA? LA TRAVESÍA DEL DESIERTO O ¿QUÉ QUIERO SER CUANDO SEA MAYOR?

Comentario a lo publicado en la Vanguardia en el suplemento dominical escrito por ana Mª Vidal, profesora de Comunicación verbal y Desarrollo de Competencias Personales.


No he podido resistirme a comentar el artículo. En mi libro EL DIRECTOR IMPROBABLE Ed Pentangle, trato en forma novelada de un personaje que sufre un percance que le obliga a plantearse lo que ha de ser su vida en el futuro.

Ana Mª plantea el problema del cambio deseo o necesidad. Cuando es deseo, suele aparecer como una inquietud, una voz interior que no se acalla, que cuestiona lo existente. Se empieza a cuestionar la diferencia entre el ser interior y el exterior. Esa distancia es inversa a la felicidad.

Cuando eso sucede se pueden hacer dos cosas: ignorarlo (que seguro conduce a la infelicidad, a las adicciones, a la “muerte” del ser interior) o seguirla, con el riesgo que esto comporta.

Estoy de acuerdo con el concepto de “la vida está llena de semillas transformadoras”. Nuestra existencia es un continuo de posibilidades que nosotros solemos ignorar pensando que el entorno nos controla totalmente.


De hecho, muchas cosas no son controlables : la quiebra de una empresa, una ruptura de pareja, la pérdida del trabajo... El primer sentimiento es el de injusticia, protesta, incredulidad, incluso depresión. Este proceso suele requerir un “duelo”. Hábitos saludables, como el deporte, el saber realizar esfuerzos continuados y la confianza en uno mismo y en las posibilidades de la vida ayudan a preguntarnos: ¿qué puedo aprender?

Este proceso no es único . Yo he pasado dos veces por él en mi vida: Se caracteriza por reducir la “velocidad”, intentar mirar el paisaje y empezar a saber vivir el presente sin preocuparse (tanto) por el futuro, tener menos dinero pero más tiempo para vivir, menos cargas.. Aligerar el equipaje.

El seguir esa corriente requiere mucha energía personal y estar alerta. He aquí algunas pautas para aprovecharlo :

Tomar conciencia de lo que nos pasa y de lo natural que es. Aceptar los sentimientos sin culparse.
Darse cuenta de que muchos de nuestros comportamientos se basan en convencionalismos y reglas sociales imbuidos en nuestra educación cuando éramos niños y más influenciables. Como decía Anthony de Mello, había alcanzado su paz interior “olvidando lo aprendido”.
No tomar decisiones bruscas o impulsivas. Es conveniente pasar tiempo solo, “digiriendo” lo que nos pasa.
La ayuda profesional de alguien con mucha experiencia e inteligencia y apertura de mente es útil porque nos ayuda a formularnos las preguntas correctas aunque las respuestas sólo nos las podamos generar nosotros. Y eso requiere tiempo y paciencia. Existen dos aproximaciones : la terapia y el coaching. La terapia arregla problemas psicológicos profundos . El coaching es para personas que “están en forma” y busca la excelencia. La frontera puede ser difusa.
Se debe “borrar” un conjunto de creencias externas y adquirir uno propio, nuevo.
Evitar en esta fase la adhesión a grupos, sectas, etc que sólo aportarán más ideas postizas y externas y complicarán nuestra decisión.
Tomar conciencia clara de nuestras obligaciones “reales” (básicamente familiares) y del “peaje “(=trabajo ) que hemos de pagar. Hay que encontrar nuevos compromisos, realizar una transición. En algunos casos puede ser rápida, si no hay cargas o más lenta en caso contrario, pero siempre es factible.
Empezar a dedicar tiempo a aquello que nos llena o nos descarga : leer, escribir, periodo sabático. Se trata de eliminar el “ruido de fondo” y dejar que salga lo auténtico que llevamos dentro.
El proceso implicará perder personas, lugares, costumbres... Entenderemos que la vida es un camino y que lo interesante es el viaje. El destino final siempre es el mismo...
¿Has pasado los míticos 40? Entonces es casi obligado plantearse que haré con la cara b del vinilo de mi vida. Ya debería haber aprendido, especialmente lo que no quiero.
Esta experiencia constituye una auténtica “travesía del desierto”..

¿Cuál es el premio? Ana Mª lo deja claro:

“Las personas que han llegado a este punto no reniegan de nada, le encuentran sentido a la vida, tienen un nuevo trabajo que les gratifica, son más autónomos, se han librado de cargas innecesarias, valoran más la vida cotidiana, se manejan de forma distinta con el tiempo, han dejado de correr desesperadamente y tienen más espacio para la vida personal. En algunas ocasiones se abren a varias actividades profesionales a la vez descubriendo que pueden potenciar distintas facetas de su vida”

No se suele echar en falta el pasado. Sólo en algunos momentos de nostalgia e inseguridad asaltan recuerdos.

Los intereses empiezan a trascender lo puramente personal y abarcan el mundo en que vivimos y la situación global de nuestro planeta.


¿Quieres ser uno de ellos?

Dr Jordi Delcor.